Diagnóstico personalizado
El protocolo empieza observando tu piel.
Antes de comenzar valoramos el estado, la sensibilidad, la hidratación y las necesidades visibles de tu piel. Así podemos ajustar la intensidad y seleccionar los productos adecuados, sin aplicar una rutina estándar a todo el mundo.
El objetivo es mejorar el confort, la textura y la luminosidad respetando siempre la respuesta natural de la piel.
El ritual BDR
Tecnología y cuidado en un mismo tratamiento.
- Preparación: limpieza cuidadosa y valoración de la piel.
- Renovación: exfoliación o dermabrasión sin cristales, cuando el protocolo lo aconseja.
- Activos: aplicación de productos seleccionados según el objetivo del tratamiento.
- Finalización: hidratación, calma y protección para devolver confort y luminosidad.
Resultados realistas
Una piel cuidada se nota en su aspecto y en su tacto.
El tratamiento puede ayudar a mejorar la apariencia de la textura, la falta de luminosidad, la deshidratación y las líneas superficiales. La respuesta varía en cada persona; por eso recomendamos la frecuencia y el protocolo después de valorar tu piel.
Preguntas frecuentes
Antes de reservar tu facial BDR.
¿Es adecuado para piel sensible?
El protocolo se adapta a cada piel. Antes del tratamiento revisamos la sensibilidad y evitamos los pasos o intensidades que no sean apropiados.
¿Cuántas sesiones necesito?
Depende del estado de la piel y de tu objetivo. Una sesión puede aportar cuidado y luminosidad; para objetivos progresivos podemos recomendar un plan personalizado.
¿Sustituye una consulta dermatológica?
No. Es un servicio estético y de cuidado. Ante una lesión, irritación persistente o patología cutánea recomendamos consultar primero con un profesional sanitario.